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Cómo preparar a nuestros hijos para el mundo que viene


Mis padres lo tenían claro: mi futuro pasaba por estudiar. Una carrera, una profesión con futuro. Esa era la receta para tener una buena vida.

Yo no lo tengo tan claro.

Miro a mis hijos y me hago una pregunta que quizá es la misma que se hacían mis padres. Creo que son preguntas universales: ¿Qué necesitan estudiar? o, más bien: ¿cómo preparo a mis hijos para el futuro que han de vivir?

L_os convulsos años 20_

Pero en esta década, que bien podríamos empezar a llamar los convulsos años 20, adquieren un nuevo peso. Entre guerras, crisis encadenadas y el amanecer real de la inteligencia artificial, esas preguntas ya no suenan a filosofía. Suenan a supervivencia.

¿Qué herramientas van a necesitar nuestros hijos para vivir, y no solo sobrevivir, en un mundo donde las máquinas ya aprenden muchísimo más rápido que nosotros los humanos?

No es una pregunta teórica. Es personal. Es incómoda. Y es urgente. Porque por más que lo pienso no hayo respuesta. No hay una única respuesta.

Profesiones en peligro

Las cosas ya han cambiado. Cada día vemos más ejemplos de trabajos y profesiones que eran muy estables y ahora tienen fecha de caducidad. Aquí van algunos ejemplos (y seguro que a tí se te ocurren muchas más):

  1. Call centers: existen modelos de IA capaces de hablar contigo, en tu idioma, con tu acento, con tu tono. Recuerdan tus datos mejor que tú mismo. Ya han desaparecido cientos de miles de estos empleos en todo el mundo… Y muchos más que están por caer.

  2. Teleoperadores de encuestas o ventas: no hablamos solo de atención al cliente. También quienes hacen llamadas para vender, preguntar o validar datos están en el punto de mira. La IA ya mantiene conversaciones fluidas, detecta emociones y adapta el guion en tiempo real. Sin respirar.

  3. Recepcionistas y personal de soporte básico: da igual que pidas cita o que preguntes por un trámite. Los asistentes virtuales ya lo hacen todo: entienden, responden y lo hacen con una voz amable. Y sin coger vacaciones.

  4. Técnicos de soporte informático de nivel 1: problemas comunes, respuestas programadas. Cada vez más empresas utilizan bots que resuelven incidencias básicas sin que nadie tenga que levantar el teléfono.

  5. Contables y asistentes administrativos: software que clasifica, cruza datos, corrige y reporta en segundos. Sin errores. Sin pausa. Y mucho más barato que un humano.

  6. Auxiliares de archivo o documentación: la IA no solo digitaliza. Clasifica, interpreta, etiqueta y encuentra documentos en segundos. Silenciosamente, muchos de estos puestos están desapareciendo.

  7. Agentes de seguros o banca comercial básica: simulan hipotecas, analizan riesgos, gestionan pólizas… todo con un clic. Todo con IA. A los humanos nos dejan la sonrisa y poco más.

  8. Operadores de maquinaria industrial básica: tareas repetitivas que ya hace la robótica. Pero ahora, con IA, también detectan fallos, ajustan ritmos y toman decisiones sin intervención humana. Trabajan de noche y no se quejan.

  9. Dependientes en tiendas físicas: sensores, pagos automáticos, estanterías inteligentes… Poco a poco, la experiencia de compra se automatiza. Y el personal desaparece del mapa.

  10. Conductores y repartidores: los vehículos autónomos ya no son futurismo. Están en pruebas, en ciudades reales. No se cansan, no se pierden y no piden días libres.

  11. Agentes inmobiliarios (en ciertos rangos): plataformas con IA valoran viviendas, filtran perfiles y hacen visitas virtuales sin que nadie abra una puerta. En muchos segmentos, ya no hace falta un intermediario humano.

  12. Abogados junior o revisores de contratos: la IA ya entiende cláusulas, detecta riesgos y redacta borradores legales. No es que no haya trabajo, pero sí habrá menos manos. Incluso en sectores como la justicia, donde ya sobran.

  13. Traductores generalistas: los modelos multilingües no solo traducen. Interpretan contexto, tono y jerga técnica. Muchos trabajos de traducción literal ya son historia.

  14. Analistas de datos intermedios: ya no hace falta crear dashboards a mano. Los nuevos modelos interpretan datos, generan informes y hasta recomiendan decisiones. Sin analista.

  15. Periodistas de contenidos genéricos o SEO: si lo que escribes puede predecirse con palabras clave, la IA ya lo hace más rápido. Y no se bloquea ante la página en blanco.

  16. Fotógrafos de producto o retrato básico: hay IA que genera sesiones enteras sin cámara, sin luces y sin fotógrafo. Basta una descripción para tener las fotos que necesitas. Con fondo neutro, por supuesto.

  17. Editores de vídeo o audio estándar: cortar, pegar, doblar, montar clips… todo eso ya lo hace la IA. Incluso mejor si es para redes. Y sin parar.

  18. Diseñadores gráficos (junior y no tan junior): logotipos, banners, mockups, paletas de color. Hoy basta con describir tu marca y la IA te lo sirve en segundos. Hasta con storytelling incluido.

  19. Programadores junior y perfiles medios: antes hacían falta equipos enteros para levantar una app. Hoy, con copilots inteligentes, un arquitecto puede desarrollar y mantener sistemas completos. El código lo escribe la IA. Tú decides qué problema resolver.

  20. ¿A qué te dedicas tu? Porque puede ser automatizado y, por tanto, también tienen los días contados.

Esto no es ciencia ficción. Es una realidad.

Y sin embargo… No es el fin del mundo.

No es el fin del mundo. Pero sí es el fin de un mundo.

Hay que hablar de esto sin miedo y sin ingenuidad. El impacto de la IA no será lineal. No afectará igual a todos. Y no depende solo de la tecnología: dependerá también de las decisiones que tomemos como sociedad.

Lo que está en juego no es solo qué trabajos desaparecen, sino cómo respondemos como sociedad. Como responderá el mundo. Qué políticas impulsaremos. Cómo responderán nuestros gobiernos. Qué tipo de educación promoveremos. Qué valores reforzamos y cóimo lo haremos. Y qué nuevos oficios, previsiblemente “más humanos”, sea lo que sea eso, decidiremos dignificar.

¿Qué habilidades deberíamos enseñarles?

Hasta hace poco, podíamos consolarnos con una frase:

“Las máquinas hacen muchas cosas, pero no pueden sentir, ni conectar, ni imaginar.”

Puede que pronto ni eso.

Cada vez más voces dentro del propio sector —como Demis Hassabis, CEO de Google DeepMind— afirman que la IA general podría llegar antes de 2030, y quizá tan pronto como en 2027. No una IA que complete frases, sino una que razone, planifique, cree estrategias, e incluso tome decisiones éticas mejor que nosotros. El problema, como él mismo reconoce, no es la tecnología. Es que como sociedad no estamos preparados. Sobre ese mismo escenario especulé hace tiempo en El futuro según la IA, un artículo escrito a partir de predicciones generadas por una IA que, entre distopía y lucidez, pinta una era profundamente inestable… y profundamente humana.

¿Y entonces? Insisto: ¿qué les enseñamos?

Porque si no van a competir con las máquinas, por su bien espero que no les haga falta, habrá que prepararles para algo más grande: para seguir siendo valiosos como humanos.

No solo productivos. No solo adaptables. Humanos Valiosos. Humanos con algo que ofrecer que ninguna máquina podrá imitar del todo.

Y eso, en mi opinión, empieza por cultivar habilidades que no siempre caben en un currículum vitae. Habilidades que hablan más de cómo somos por dentro que de lo que sabemos hacer:

  • Pensamiento crítico

  • Curiosidad verdadera

  • Comunicación con empatía

  • Capacidad de aprender y desaprender

  • Gestión emocional en entornos cambiantes

  • Criterio propio

  • Confianza en uno mismo

  • Sentido del propósito

  • Y algo más: saber colaborar con las máquinas… no competir con ellas

Porque si todo cambia, el valor no estará en hacer más rápido lo que ya hacíamos.
Estará en pensar mejor, sentir mejor y decidir mejor en mitad de la tormenta.

Ilya Sutskever lo dijo mejor

Puede que no te suene su nombre, pero Ilya Sutskever es cofundador de OpenAI y uno de los grandes responsables de que la inteligencia artificial esté hoy donde está. Es, literalmente, uno de los cerebros que ha cambiado las reglas del juego.

Hace poco, la Universidad de Toronto —donde estudió y se formó como investigador junto a Geoffrey Hinton— le concedió un doctorado honorífico por su impacto global como científico y visionario. Y en su discurso, lejos de hablar de logros o de tecnología, eligió hablar de algo más difícil: de la incertidumbre que viene.

Dijo, con una calma inquietante:

La inteligencia artificial es el mayor reto al que se ha enfrentado la humanidad. Y superarlo traerá también la mayor recompensa.

No habló desde el miedo. Habló desde la responsabilidad. Desde la conciencia de que este cambio lo transforma todo. Y que cada uno de nosotros, desde donde estamos, tendrá que elegir cómo enfrentarlo.

Puedes ver el vídeo completo aquí. Dura menos de 10 minutos. Pero deja huella:

https://www.youtube.com/watch?v=zuZ2zaotrJs

Para terminar

Yo no sé en qué trabajarán mis hijos. Nadie lo sabe. Pero sí sé lo que quiero para ellos, lo mismo que queremos todos los padres: que lleguen a ese mundo lo mejor preparados posible. Con los pies en la tierra, la cabeza despierta y en paz consigo mismos.

No se trata de prepararles para competir.
Ni contra otros humanos. Ni contra la inteligencia artificial.
Aunque, en cierto modo, la vida tenga siempre algo de competición.

Se trata de ayudarles a ser lo que ninguna máquina podrá ser: humanos completos. Con criterio, con alma, con coraje para adaptarse y sensibilidad para construir algo que merezca la pena.

Eso y no otra cosa es lo que intento enseñarles cada día.

La aventura más grande:

La vida.

  • Call centers
  • Teleoperadores de encuestas o ventas
  • Recepcionistas y personal de soporte básico
  • Técnicos de soporte informático nivel 1
  • Contables y asistentes administrativos
  • Auxiliares de archivo o documentación
  • Agentes de seguros y banca comercial básica
  • Operadores de maquinaria industrial básica
  • Dependientes en tiendas físicas
  • Conductores y repartidores
  • Agentes inmobiliarios (nivel medio)
  • Abogados junior o revisores de contratos
  • Traductores generalistas
  • Analistas de datos intermedios
  • Periodistas de contenidos SEO o genéricos
  • Fotógrafos de producto o retrato básico
  • Editores de vídeo o audio estándar
  • Diseñadores gráficos junior
  • Programadores junior y perfiles medios